VERRUGAS
Las verrugas se pueden producir a cualquier edad,
pero son más frecuentes en niños mayores y son raras
en ancianos. Las verrugas pueden ser únicas o múltiples
y se pueden desarrollar por autoinoculación. El aspecto y
el tamaño de las mismas dependen de la localización
y del grado de irritación y traumatismo. Su curso es variable.
Suelen remitir por completo en meses, pero pueden persistir durante
años y reaparecer en el mismo lugar o en otra zona. Algunas
verrugas se malignizan.
Por otro lado, aún no se ha explicado la
desaparición espontánea de verrugas múltiples
en los pacientes con un sistema inmunológico normal que desarrollan
una inmunidad posterior para toda la vida.
Las verrugas comunes (verruga vulgar) son prácticamente
universales en la población. Se trata de nódulos bien
delimitados, de superficie rugosa, redondeados o irregulares, firmes
y de coloración gris clara, amarilla, parda o negro-grisácea,
de 2 a 10 mm de diámetro. Se observan con más frecuencia
en zonas sometidas a traumatismos (dedos, codos, rodilla, cara),
aunque pueden encontrarse en cualquier lugar. Las verrugas periungueales
son frecuentes, igual que las verrugas
plantares (en la planta del pie), que se aplanan por la presión
y se rodean de epitelio cornificado. Pueden ser muy dolorosas y
se diferencian de los callos por su tendencia a la hemorragia puntiforme
cuando se corta su superficie. Las verrugas en mosaico son placas
formadas por la coalescencia de múltiples verrugas plantares
pequeñas, que se disponen muy cerca unas de otras. Las verrugas
filiformes son excrecencias elongadas, estrechas, en forma de ramas,
que se suelen localizar en los párpados, la cara, el cuello
o los labios. Este tipo de verruga vulgar, característico
morfológicamente, es benigno y se trata con facilidad. Las
verrugas planas (pápulas lisas, de superficie plana y coloración
pardo-amarillenta) se producen con más frecuencia en los
niños y adultos jóvenes, sobre todo en la cara y a
lo largo de marcas por rascado, y se desarrollan por autoinoculación.
Las verrugas vulgares de formas poco frecuentes (pediculadas, parecidas
a coliflores) se observan con más frecuencia en la cabeza
y el cuello, sobre todo en la zona de la barba y el cuero cabelludo.
Tratamiento
El tratamiento depende de la localización
de la lesión, del tipo, del tamaño y la duración,
así como de la edad del paciente, su estado inmunológico
y su deseo de tratamiento.
La mayoría de las verrugas vulgares desaparecen
espontáneamente en 2 años o con tratamientos sencillos
que no dejan cicatrices (una solución de colodión
flexible que contenga un 17% de ácido salicílico y
un 17% de ácido láctico aplicada diariamente por el
paciente o sus padres tras un raspado cuidadoso). El médico
puede congelar la verruga (evitando afectar a la piel circundante)
durante 15 a 30 seg con nitrógeno líquido, procedimiento
que suele ser curativo, aunque se tiene que repetir generalmente
a las 2 a 3 sem. La electrocoagulación con legrado puede
resultar satisfactoria cuando hay una lesión o unas cuantas,
pero puede producir cicatrices. La cirugía con láser
puede resultar útil, pero también se asocia con cicatrices.
En un 35% de los pacientes se producen recidivas o aparición
de nuevas verrugas en el primer año después del tratamiento,
por lo que se deben evitar en la medida de lo posible los métodos
que produzcan cicatrices.
Las verrugas plantares exigen una maceración
mucho más enérgica con un vendaje con ácido
salicílico al 40% mantenido durante varios días. La
verruga se desbrida cuando todavía está húmeda
y blanda y posteriormente se destruye mediante congelación
o con cáusticos (ácido tricloroacético al 30-70%).
Otros tratamientos destructivos (láser CO2, diversos ácidos)
resultan eficaces en muchas ocasiones; en el caso de las verrugas
filiformes puede ser suficiente con rasparlas o legrarlas.
La radioterapia no se emplea en el tratamiento
de las verrugas porque las puede hacer más invasivas.
Las verrugas planas se pueden tratar con tretinoína
diaria (crema de ácido retinoico al 0,05%). Si el raspado
no basta para eliminar la verruga, se puede aplicar después
otro irritante (peróxido de benzoilo al 5%) o una crema de
ácido salicílico al 5% con la tretinoína. Se
ha empleado la crema de 5-fluorouracilo al 1 o 5% para tratar las
verrugas planas. La inflamación no provocada de estas verrugas
puede producir su curación espontánea. En la actualidad
se comercializan varios métodos novedosos, cuya eficacia
y riesgos a largo plazo se desconocen. Uno de ellos consiste en
la inyección intralesional de una solución de bleomicina
en suero salino al 0,1%, que suele producir necrosis y curación
de las verrugas plantares más resistentes. Sin embargo, se
han publicado casos de fenómeno de Raynaud y lesiones vasculares
en los dedos tras inyectar bleomicina en las verrugas, lo que hace
aconsejable la precaución a pesar de la popularidad y eficacia
de este método.
Las verrugas extensas, incluso la epidermodisplasia
verruciforme, hasta ahora intratable, mejoran o desaparecen con
isotretinoína oral o etretinato, que sólo deben ser
empleados por médicos acostumbrados a su manejo y a sus efectos
secundarios, sobre todo al riesgo de alteraciones fetales durante
el embarazo.
El interferón, sobre todo el interferón-?,
administrado en la lesión o i.m. (3 veces/sem durante 3 a
5 sem) también cura las verrugas intratables de la piel o
genitales.
Molusco contagioso
Infección por poxvirus que se caracteriza
por pápulas umbilicadas, lisas, del mismo color de la piel,
que suelen medir 2 a 10 mm de diámetro.
La transmisión, con frecuencia venérea,
se produce por contacto directo. Aparecen múltiples pápulas
pequeñas en cualquier zona de la piel, sobre todo en la zona
genital y púbica. Las lesiones suelen ser asintomáticas,
salvo que se infecten secundariamente, y se pueden descubrir cuando
el paciente es explorado por presentar otras enfermedades de transmisión
sexual. Las lesiones se pueden diagnosticar precozmente por la característica
umbilicación o depresión central, rellena de un material
semisólido blanquecino; al exprimir este material y teñirlo
con Giemsa se reconocen cuerpos de inclusión dentro de células
agrandadas o extracelulares. La enfermedad se puede extender por
autoinoculación, y después de varios meses desaparece
espontáneamente. Un molusco contagioso gigante puede crecer
y alcanzar un diámetro de 2 a 3 veces el inicial. Los moluscos
pueden rodearse de una dermatitis eccematosa, sobre todo en niños
pequeños, por motivos desconocidos.
Para que el tratamiento tenga éxito hay
que destruir cada una de las lesiones mediante congelación,
resecando el núcleo central de la pápula con una aguja,
con un extractor de comedones o la punta de un bisturí del
n.º 11 o aplicando ácido tricloroacético (solución
al 25-40%).
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