¿Hablamos de tu cabello?
Llevas años con él, pero aún
no sabes mucho acerca de su funcionamiento. En estas páginas,
podrás conocer en profundidad qué pasa por tu cabeza.
2.1. Estructura del cabello
El cabello, al igual que las uñas, está
biológicamente muerto. Por ello, lo podems cortar sin
sentir molestia alguna. Pero en su interior hay una compleja vida
que ahora te explicamos.
Raíz: Tiene forma de bulbo
y en la cavidad encontramos la papila dérmica. Ésta
es la encargada de dar el alimento necesario al resto del pelo.
Si la circulación en esta zona es rápida, el
pelo crece más deprisa y viceversa.
Tallo: Imagínate que partimos
un tronco y puedes observar los círculos concéntricos
que lo forman. Si hicieras lo mismo con un cabello bajo un microscopio,
descubrirías que está configurado por tres "capas":
la cutícula, el córtex y la médula. La primera
es la más externa. Cuando no está dañada confiere
al cabello brillo y suavidad, y es también
la que nos da el color. El córtex es la siguiente y ocupa
un 70% del grosor. Por último, encontramos la médula
que configura un 21% y apenas tiene pigmentación.
2.2. No todos los pelos son iguales
Desde que venimos al mundo, los pelos son nuestros
compañeros de viaje. No obstante, en nuestro trayecto vital,
van adoptando diferentes formas y nombres. A continuación
te ofrecemos un práctico diccionario peludo.
Lanugo: Seguramente, ni te acuerdas
de él. Éste es el responsable de que tu madre siempre
repita que eras rubio cuando naciste. Es un pelo fino, suave y sin
apenas pigmentación. Te cubrió cuando eras un feto
y justo antes de que nacieras se desprendió. Después
del nacimiento, volvió a acompañarte por un periodo
entre tres y cuatro meses. Y luego te dijo adiós para
siempre. Vello: Cuando el lanugo se despidió,
el vello te dio la bienvenida. Vino para quedarse, puesto que
crece durante toda la vida. Y no creas que sólo puebla tus
piernas y brazos, se estima que entre el 6 y el
25% del cabello del cuero cabelludo es de este tipo.
Intermedio: Nunca alcanza más
de un centímetro y decoró tu cabeza hasta que tuviste
siete meses.
Terminal: Supera sobradamente en
longitud al anterior, es más denso y más grueso. El
cuero cabelludo, las cejas y las pestañas son sus residencias
habituales. Pero aún hay más, fue el que en la pubertad
te permitió afeitarte por primera vez y te enorgulleció
adornando tu pubis.
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