¿Hablamos de tu cabello?
Ni estás solo, ni eres el único. La
caída del cabello es un problema que preocupa a un número
cada vez mayor de hombres. Y no sólo ahora, ya que ha inquietado
al varón desde hace miles de años.
1.1. Así estamos
Una mañana, contemplas con temor un cepillo
lleno de pelos. A renglón seguido, te miras al espejo y escrutas
esos territorios desiertos de tu cabeza que antes estaban
poblados por ellos. Esta imagen se repite en miles de hogares de
España y de todo el mundo. Y es que muchos hombres estamos
condenados a perder nuestra cabellera. La alopecia androgenética
es un rasgo genético masculino secundario. Es decir,
que nacemos con una melena con fecha de caducidad. Cuando su
plazo expira, las alarmas se disparan.
En ese momento, piensa que no estás solo.
El 53% de tus compatriotas se declararon preocupados por la
caída del cabello en una encuesta que realizó
la empresa Sigma Dos para MSD. No obstante, su pesadumbre no
les llevó a adoptar las medidas correctas. El 23% le comentó
el problema a su pareja, mientras que el 32% guardó su secreto.
Tan sólo un 3% acudió al dermatólogo. Actualmente,
existen tratamientos efectivos para combatir la alopecia y
los especialistas ya no encogen los hombros y dicen que "es
cosa de la edad".
La pérdida del cabello provoca inseguridad
y baja autoestima. Y la verdad es que no es para menos. Según
el anterior estudio antes, los calvos tienen un 25% menos de
posibilidades de ser seleccionados para un puesto de trabajo y el
porcentaje alcanza el 43% en el caso de que el cargo sea de
Director General. Por otra parte, también se demostró
que los, candidatos políticos sin pelo veían mermadas
en un 30% las intenciones de voto de los electores. Visto lo
visto, no es de extrañar que en los últimos años
los dermatólogos hayan avanzado a pasos agigantados en sus
investigaciones para lograr productos eficaces que solucionan
el problema.
1.2. La melena a lo largo de la historia
La alopecia no es un problema de nuestros días.
Haciendo un rápido repaso a las diferentes civilizaciones
descubriremos que nuestros antepasados también intentaban
conservar su cabellera a cualquier precio.
Egipcios: A esta civilización
no sólo le debemos las pirámides, sino que también
tendríamos que estar agradecidos por dejarnos como legado
la peluca. Los egipcios afeitaban sus cabezas para evitar los
parásitos y lucían pelo postizo con finalidades
estéticas y para cubrirse del sol.
Griegos: Cuando su testa clareaba,
también recurrían a las pelucas. Además, los
muy coquetos inventaron el tinte rubio, que les resultaba más
atractivo.
Romanos: El cabello, tanto de la
cabeza como de la barba, era un símbolo de estatus social.
Julio César pidió al Senado que le permitiera lucir
una corona de laurel para disimular su calvicie.
Edad Media: El cabello largo pasó
a ser considerado como una muestra de fortaleza y vigor entre los
caballeros. En esta época, se constituyó el primer
gremio de barberos.
Renacimiento: Las pelucas resultaban
tan caras que marcaban claramente las diferencias sociales.
En muchos casos, ésta era la herencia que dejaban los
padres a sus primogénitos.
1.3. ¿Por qué tenemos pelo?
Hasta el momento ha quedado clara la importancia
social del cabello. Pero no hemos de olvidar que, además
de sus funciones estéticas, también cumple un cometido
fisiológico. El pelo es una característica de los
mamíferos y su función principal es protegernos de
los agentes externos. Toda nuestra piel está cubierta de
folículos pilosos, a excepción de las plantas de las
manos y de los pies.
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