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El cabello

El cabello y su significado

Aunque nuestra piel presente todavía alguna vellosidad (con excepción de las plantas de los pies, las palmas de las manos y algunas partes de las zonas genitales), sólo nos queda el cabello -cuando lo tenemos- para proteger el cuero cabelludo de los rayos ultravioleta. Sin embargo, en la actualidad, el cabello sigue conservando su importancia entre los seres humanos. El valor que se le atribuye es un fenómeno sociocultural profundamente arraigado y con importante repercusión psicológica, aunque varía en función del contexto. El atractivo de la juventud suele ser indisociable de una cabellera esplendorosa.

La importancia del cabello se reconoce tanto en los peinados a través de las modas y en la importancia económica de la industria actual de productos capilares. Por otra parte, la caída del cabello en el hombre suele asociarse a madurez, sabiduría y virilidad, por lo que también la calvicie puede considerarse atractiva. Vemos, pues, que la importancia que se concede a la caída del cabello es algo totalmente personal.

El deseo de muchos hombres de combatir la caída del cabello les ha empujado a probar todas las soluciones posibles (e imposibles), lo que ha preparado el terreno para todo tipo de charlatanería. Pero entre la resignación absoluta del "de todas formas, no hay nada que hacer" y las promesas , engañosas de cada nueva loción "milagro" que sale al mercado, hay que encontrar una posición razonable en el tratamiento de la caída del cabello.

La estructura del cabello

Tallo, folículo piloso y glándula sebácea

Lo que sobresale de la piel sobre nuestra cabeza, lo que se suele llamar "pelo", sólo es una parte del cabello, el tallo. La raíz, se encuentra "bajo la piel".

El folículo piloso tiene la función de producir pelo. Puede representarse como una cavidad de la piel en forma de tubo, en cuyo fondo se encuentra el bulbo -lugar en el que las células se dividen y son empujadas hacia arriba al queratinizarse para formar finalmente el tallo. Bajo el bulbo se encuentra la papila dérmica, un soporte vascular envuelto en tejido conjuntivo. El folículo piloso está también rodeado de tejido conjuntivo y tiene una posición oblicua con respecto a la epidermis. Gracias a las células musculares (músculo erector del pelo) situadas entre el folículo y la piel, puede ponerse de punta ("carne de gallina", pelo que se eriza). En la parte superior del folículo piloso desemboca la glándula sebácea que produce una secreción grasa.

Número y color de los cabellos

Las personas de cabello castaño o negro poseen unos 100.000 folículos pilosos, las de cabello rubio algunos más y las pelirrojas algunos menos. El color del cabello está determinado principalmente por la melanina, producida por unas células específicas situadas en el bulbo -los melanocitos-. Los diferentes colores del cabello son hereditarios y varían en función de la cantidad y distribución de la melanina (negro-marrón, amarillo-rojo). La producción de melanina disminuye con la edad y los cabellos se vuelven grises.

El cabello crece, descansa y cae

El ciclo vital del cabello

Cada día, nuevos cabellos crecen en nuestra cabeza mientras otros caen, de acuerdo con un ciclo que se renueva ininterrumpidamente. Este ciclo está formado por distintas fases: la fase de crecimiento, la fase de involución o de regresión y la fase de descanso. Cada cabello tiene su propio ciclo independiente de los cabellos que lo rodean.

La fase de crecimiento

Durante la fase de crecimiento el cabello crece por división celular. La mayor parte de los cabellos (aproximadamente el 80%) puede estar en fase de crecimiento. Esta etapa es la más larga del ciclo capilar (aproximadamente 2 a 5 años). Cuando más larga es la fase de crecimiento más crece el cabello durante este período. La velocidad de crecimiento también tiene un papel importante. En los seres humanos suele ser de 1 mm. cada tres días.

La fase de involución o de regresión

La fase de involución o de regresión es la más breve del ciclo capilar y sólo dura 14 días. Una pequeña parte de los folículos pilosos se encuentra simultáneamente en esta fase. Durante esta fase de involución, el folículo piloso se acorta y se retrae, sufre una pulsión hacia arriba para colocar se inmediatamente debajo de la glándula sebácea, cerca de la epidermis. En esos casos, se habla de pelo en maza, a causa de su forma. Ha alcanzado su longitud máxima durante la fase de crecimiento y ha dejado de crecer.

La fase de reposo

La fase de involución desemboca en la fase de reposo, durante la cual el cabello que ha alcanzado su longitud máxima, denominado pelo en maza, es expulsado por el nuevo cabello que crece (unos 3 meses más tarde). Empieza así un nuevo ciclo. Por lo tanto, es totalmente normal perder cabello. Durante un ciclo capilar normal, el cabello crece, descansa y cae, con el fin de dejar sitio a un nuevo cabello. Se considera normal la pérdida diaria de entre 50 y 100 cabellos como media; una caída superior podría suponer una perturbación en el ciclo. La duración del ciclo capilar varía en función de la edad y de la región del cuerpo, así como la longitud y el grosor del cabello/vello respectivo.

La caída del cabello

Formas y causas

El término "alopecia" designa en general la pérdida visible de cabello allá donde suele haberlo normalmente. La localización y el tipo de alo­pecia pueden indicar su causa.

Alopecia cicatricial y no cicatricial

Suele diferenciarse entre alopecia cicatricial y no cicatricial. Las alopecias cicatri­ciales suelen deberse a una enfermedad de la piel: inflamación, infecciones o cualquier otra afección cutánea (p. ej., quemaduras). Cuando las raíces quedan destruidas, la pérdida del cabello es irreversible. La alopecia no cicatricial procede de una disfunción del folículo piloso.

Alopecia no cicatricial

Tipo

Causa


Alopecia androgenética

Combinación de 2 factores: predisposición hereditaria, y hormonas masculinas (andrógenos).

Alopecia areata

Inflamación de la raíz de los cabellos debida a una reacción inmunitaria.

 

 

 

Alopecia difusa

•  Afecciones generales (enfermedades infecciosas crónicas, enfermedades reumáticas, hiperfunción o hipofunción de determinadas glándulas hormonales como la glándula tiroides, tumores).

•  Deficiencias (p. ej., carencia de hierro, regímenes radicales) medicamentos (p. ej., tratamientos anticancerosos, anticoagulantes, etc.).

•  Fiebre elevada (p. ej., enfermedades infecciosas).

•  Estrés.

La alopecia androgenética: la caída del cabello típica en el hombre

La alopecia androgenética -debida a factores genéticos- es la forma más fre­cuente de caída del cabello en el hombre. Suele empezar en edad temprana, incluso a veces inmediatamente después de la pubertad. Alrededor de los 50 años, la alopecia androgenética suele afectar al 50% de los hombres. Sin embargo, la incidencia aumenta con la edad. En general, la alopecia androgenética empieza por las "sienes" que van perdiendo el cabello. A medida que va avanzan­do, afecta también a la "coronilla". El avance se produce de acuerdo con un modelo típico.

La predisposición a la pérdida del cabello es hereditaria y está determinada por la forma en que los folículos pilosos reaccionan ante las hormonas masculinas la testosterona y la hormona masculina(andrógenos). La dihidrotestosterona, también llamada DHT, un metabolito de la testtosterona y la hormona masculina más importante, desempeña un papel esencial. La DHT procede de la testosterona mediante la transformación producida por la enzima 5alfa-reductasa de tipo II. La DHT acorta la fase de crecimiento de los folículos pilosos y la reduce hasta tal punto que los nuevos cabellos no alcanzan ni el tamaño ni el grosor que sus predecesores, con lo que se convierte en vello. El número de cabellos disminuye. pero la raíz del pelo permanece viva por lo que en cualquier momento puede reactivarse.

 

 

Alopecia androgenética en el hombre: rece­sión bitemporal clara (entradas), caída del cabello en la región de la coronilla.

 

 

 

Modelo típico de alopecia androgenética.

Otras formas de pérdida de pelo

Las siguientes formas de alopecia afectan tanto a hombres como a mujeres.

Alopecia areata

La alopecia areata se caracteriza por una caída del cabello o del vello que tiene lugar en una o más zonas limitadas del cuero cabelludo o del cuerpo. La alopecia areata evoluciona de forma muy variable. En algunos casos el cabello crece de nuevo en un período de tiempo que puede ir de varias semanas a unos meses, mientras que en otros casos la alopecia puede evolucio­nar hasta la calvicie total y definitiva.

 

Alopecia areata en un hombre joven: varias zonas circunscritas afectadas por una caída del cabello.

 

 

La causa de este tipo de alopecia no se conoce con precisión. El tejido que rodea el folículo piloso se inflama sin que a continuación aparezca una cicatrización. Se supone que la inflamación se debe a una reacción inmunitaria en la que el folí­culo piloso es atacado por el sistema inmunitario.

Alopecia difusa (efluvio telógeno)

En las alopecias de este tipo, numerosos folículos pilosos se encuentran simultáneamente en fase de regresión. La consecuencia es una mayor escasez de cabellos (denominada alopecia difusa). El efluvio telógeno se considera un síntoma de diferentes trastornos de todo el organismo y aparece por ejemplo en caso de enfermedades graves, estrés importante debido a factores muy variables, fiebre, régimen alimenticio radical, carencia de hierro, tras la ingestión de determinados medicamentos y a causa de enfermedades de las glándulas hormonales (tiroides, paratiroides, hipófisis). La influencia de un estrés psíquico importante también debe ser tenida en cuenta.

 

Alopecia difusa en una mujer que tiene una importante deficiencia en las hormonas tiroideas.

 

 

¿Qué hacer para combatir la caída del cabello? Examen y tratamientos médicos?

Diagnóstico y medidas terapéuticas

La primera etapa consiste en realizar una historia clínica minuciosa, siendo el Dermatólogo el profesional más adecuado para realizarla. Debe incluir el tipo y la duración de la caída de los cabellos, indicaciones sobre las enfermedades generales, la ingestión de medicamentos, así como los antecedentes familiares.

Historia clínica de la alopecia


¿Cuándo?

Comienzo de la caída del cabello, en posible rela­ción con acontecimientos coincidentes, como accidentes graves, ingestión de' medicamentos o enfermedad.

¿Desde hace cuánto tiempo?

Duración de la caída del cabello y de las particula­ridades concomitantes.

¿Cómo?

Forma de la caída del cabello, cabellos rotos, escasos, pérdida del cabello junto con la raíz, etc.

¿Dónde?

Modelo típico (distribución) de la caída del cabello.

La etapa siguiente es un examen profundo del cabello, del cuero cabelludo, de las uñas y del conjunto de la piel. Cuando se trata de un caso típico de alopecia androgenética en un hombre con todas estas características, el diagnóstico es sencillo y el resto de las exploraciones son superfluas. No se da la misma circunstancia en las alteraciones inflamatorias o cicatriciales: en estos casos el examen debe ser mucho más exhaustivo. En cualquier caso

se recomienda la visita al especialista, es decir, al Dermatólogo. Si existen problemas, el especialista dispone de medios que permiten realizar otras pruebas, como análisis del cabello (tricograma), de muestras de piel o de sangre. Algunos análisis que no prescriben los especialistas, como los elementales que tienen el objetivo de determinar el contenido en minerales y oligoelementos del cabello, no son de ninguna utilidad.

Un diagnóstico preciso es indispensable para cualquier tratamiento eficaz. Este último debe ocuparse de las causas ("atacar a la raíz del problema") y tener en cuenta la aparición de la enfermedad. Cuando no es posible, el tratamiento debe basarse en conocimientos sólidos resul­tantes de estudios científicos.

Medidas terapéuticas

La planificación del tratamiento de la caída del cabello es a largo plazo y tiene en cuenta datos cronológicos del ciclo del crecimiento del cabello. Los resultados no se observan de un día para otro. Una terapia de larga duración que tiene como objetivo resultados satisfactorios y duraderos exige en cualquier caso una relación de confianza sólida entre paciente y médico. El médico se toma en serio el problema de la caída del cabello y ayuda al paciente a adoptar las medidas necesarias. Se informa al paciente sobre el diagnóstico y las posibilidades terapéuticas y la terapia se determina de común acuerdo tras debatir la eficacia y los posibles efectos secundarios de los medicamentos propuestos. Durante el tratamiento de la alopecia androgenética, los controles son bastante frecuentes con el fin de verificar si los medicamentos prescritos se toleran bien y de mantener la motivación del paciente (¡la eficacia de un medicamento para que el pelo vuelva a crecer sólo se ve a largo plazo!). Después se pueden distanciar más para controlar la eficacia de los medicamentos e informar al paciente sobre las posibles novedades. Los síntomas secundarios, como cabellos excesivamente grasos, caspa y picores -incluso consejos de orden cosmético- forman parte del tratamiento.

¿Cuáles son los medicamentos que existen para el tratamiento de la caída del cabello por alopecia androgenética?

Comprimidos, lociones

Si deseo combatir la caída excesiva del cabello, tengo la posibilidad de tomar medicamentos por vía oral, o bien de aplicar localmente un trata­miento (ver también el capítulo siguiente "Tupés, pelucas, implantes y trasplante de pelo"). En el caso de alopecia androgenética (caída del cabello por predisposición genética) en principio, éstas dos medidas sólo son útiles mientras se siguen utilizando. Además, es necesaria la presencia de cabellos finos (de folículos pilosos) que podrán fortalecerse gracias al tratamiento. En la actualidad sólo existen dos tratamientos que hayan demostrado su eficacia mediante rigurosos ensayos clínicos: Propecia® (finasteride) y Minoxidil.

Comprimidos: Propecia® (finasteride)

Propecia es el primer medicamento para el tratamiento de la alopecia androgenética en el hombre con un mecanismo de acción conocido, que actúa directamente en la raíz del problema. Una inhibición de la enzima 5alfa-reductasa de tipo lI reduce la transformación de la testosterona en DHT, responsable final de la caída del cabello. De esta forma el ciclo de crecimiento del cabello se normaliza y se frena el proceso de caída. Según los resultados de diferentes estu­dios internacionales, en los cuales partici­paron más de 1.800 varones, Propecia, ingerido en dosis diarias de 1 mg , es muy eficaz en el tratamiento de la alopecia androgenética, presentando un excelente perfil de seguridad. En más del 80% de los casos se ha podido detener la caída del cabello, y en 2 de cada 3 individuos se constató crecimiento de nuevo pelo. Los varones que mejor se pueden beneficiar del tratamiento con Propecia son hombres entre 18 y 45 años con alopecias leves o moderadas (las típicas entradas y coronilla).

Propecia se utiliza exclusivamente para el tratamiento de la alopecia androgenética en el hombre. En las mujeres, este medicamento está contraindicado, pues podría producir durante el embarazo malformaciones de las partes genitales en un feto varón.

Debido a las diferentes fases del ciclo del cabello, es necesaria la utilización de Propecia durante 3 meses o más para observar los primeros resultados, y los beneficios visibles mejoran con el tiempo, siendo necesaria una constancia en el tratamiento. La forma de administración es sencilla y cómoda: 1 comprimido, una vez al día.

Tratamiento local: Minoxidil

En su origen, el minoxidil (Regaine', Lacoviñ , Kressé) se prescribía para el tratamiento de la hipertensión. La utilización a largo plazo tuvo el efecto secundario de una pilosidad corporal mayor. Tras esta evidencia, el minoxidil se administró también en el tratamiento de la alopecia androgenética, no obstante, únicamente en aplicación local (en concentraciones entre el 2 y del 5%). El mecanismo de acción del minoxidil no ha sido estable­cido, y sólo se conoce vagamente. Al parecer, mecanismos no hormonales conducen a una prolongación de la fase del crecimiento del cabello. La aplicación externa regular a razón de dos veces al día -según los resultados de los estudios- se soporta bien y los efectos secundarios principales (proble­mas cardiovasculares, dolores de cabeza, alergias) sólo aparecen en escasas oca­siones. En cambio, es más frecuente la aparición de irritaciones del cuero cabelludo, que aparecen en un 5% de los usuarios. Estas irritaciones son más fre­cuentes para las concentraciones al 5%, pero la eficacia del producto también es mayor. Para al menos un tercio de los usuarios, la utilización local regular de una solución de minoxidil al 2% es eficaz, deteniendo la pérdida progresiva del cabello, que vuelve a crecer en algunos casos en un plazo de 4 a 8 meses. Los resultados del tratamiento dependen en gran medida de la duración, del emplazamiento y de la extensión de la alopecia, así como de la edad del paciente. El tratamiento de un hombre joven, cuya zona de la coronilla empieza a despoblarse tiene mejores posibilidades de resultado positivo. Con el fin de mantener el creci­miento del cabello, es indispensable una aplicación regular del minoxidil, a razón de dos veces al día. Una detención del tratamiento provoca -al cabo de 3 a 4 meses- una recaída a las condiciones previas al tratamiento.

Nutrientes capilares: cistina, vitaminas, minerales

La alopecia androgenética o calvicie común puede verse acelerada en situaciones de déficit de determinados elementos nutritivos esenciales para la formación del cabello. Es en estos casos cuando la administración de suplementos a base de cistina, minerales y vitaminas es conveniente. Es el caso de personas que siguen dietas, deportistas, convalecientes, en situaciones de estrés o de cualquier otro estado carencial de necesidad.

Ligera mejoría
Gran mejoría
Comienzo
12 meses después
Comienzo
12 meses después


Tupés, pelucas, implantes e injertos

¿Prótesis capilares o autotrasplante de pelo?

Las prótesis como postizos y pelucas, o los nuevos procedimientos de "hair link" y de "hair weaving" (el "anclaje" o el "entretejido" del cabello) no son satisfactorios, en particular en lo que se refiere a su cuidado. Por esta razón, en muchos casos se prefiere las soluciones quirúrgicas.

En 1959, el cirujano Orentreich ya había desarrollado una técnica de injerto con pelo propio que se mejoró sensiblemente más adelante (mini y micro injertos de piel total). Gracias a una mejor distribución, actualmente posible, el efecto de "pelo de muñeca" de los injertos de antaño se puede evitar considerablemente. El injerto es actualmente el único tratamiento definitivo que presenta resultados visibles y duraderos en caso de alopecia androgenética. Desgraciadamente, y a pesar de los progresos realizados, los cabellos injertados no siempre parecen naturales. Los hombres de edad madura que presentan una calvicie estable son un público más indicado para este tipo de intervenciones que hombres más jóvenes con una calvicie incipiente. Antes de una intervención de este tipo debe consultarse a un médico y la intervención en sí debe ser practicada por un especialista garantizado. Nunca debe aceptarse la implantación de cabello sintético, a causa de las posibles reacciones (rechazo por cuerpo extraño, infecciones crónicas).

Injerto de cuero cabelludo: el propio cabello se desplaza a otro lugar.

Consejos prácticos - Lavado y cuidados

Lavado: el champú, un producto de alta tecnología

El lavado del cabello es sin duda la forma más usual del tratamiento capilar y por lo tanto, todos nosotros lo hemos experimentado.

Los champús actuales ya no son únicamente productos de limpieza para el cabello y el cuero cabelludo. Se trata actualmente de productos complejos de alta tecnología que se componen de 10, 20 y en algunos casos hasta 30 elementos compatibles y dosificados con precaución. Las exigencias son múltiples: polivalencia con una utilización cómoda (consistencia, espuma, aroma...) y un gran surtido.

Un champú tiene la función de embellecer el cabello, respetar los hábitos individuales de lavado y ofrecer una solución para cada problema del cabello. Sin embargo, y en el caso concreto de la alopecia, el champú puede ser un buen aliado aunque no un tratamiento para esta patología. Los champús actuales permiten el lavado del cabello de forma frecuente y sin dañarlo.

Además, un champú para el cuero cabelludo irritado debe ser un limpiador suave, no provocar alergias, facilitar el peinado (sin cabellos "electrizados", desenredante), dismi­nuir el picor y al mismo tiempo tratar el cabello seco, la caspa y/o la seborrea.

Respecto al cabello graso, y al contrario de lo que ocurre con la caspa, no existe una solución definitiva de aplicación local. No obstante se puede lavar con un champú suave (p. ej., un champú para bebés) siempre que se desee sin que por ello se vaya a caer más. En cualquier caso, hay que evitar el lavado y el secado demasiado calientes así como los masajes intensos. También se recomienda no utilizar pro­ductos de aclarado en caso de cabello graso, pues apelmazan el cabello y los peinados no duran.

Coloración, oxigenado, permanente: la mejora cosmética

Como hemos visto, muchos consideran la caída del cabello como poco atractiva. Por lo tanto, se suele tratar de mejorar su aspecto mediante procedimientos cosméticos y químicos (coloración, oxigenado, permanente). En principio, no hay objeción para ello; no obstante estos tratamientos pueden dañar el cabello fino muy delicado hasta el punto de romperlo, lo que no mejora en absoluto su aspecto general.

Antes de someter el cabello a un tratamiento agresivo, debemos tener presente que el daño producido sobre el tallo piloso es irrecuperable en su totalidad, al ser éste una estructura muerta.

Estos daños adicionales tienen un tratamiento sencillo, en la medida en que las causas están claras y se deja de someter los cabellos a tratamientos agresivos. Hay champúes específicos y productos de aclarados especialmente adaptados a este tipo de tratamientos. Los agentes activos que contienen se depositan sobre la superficie del cabello estropeado, mejorando así el desenredado y protegiendo la estructura del cabello contra otras agresiones exteriores (p. ej., peinado del cabello mojado). Sin embargo, el consejo fundamental es la interrupción completa de cualquier procedimiento cosmético y químico hasta la regeneración de los cabellos afectados y siempre acudir a un especialista de garantía para efectuar este tipo de técnicas.

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