| Aunque nuestra piel presente todavía
alguna vellosidad (con excepción de las plantas de
los pies, las palmas de las manos y algunas partes de las
zonas genitales), sólo nos queda el cabello -cuando
lo tenemos- para proteger el cuero cabelludo de los rayos
ultravioleta. Sin embargo, en la actualidad, el cabello sigue
conservando su importancia entre los seres humanos. El valor
que se le atribuye es un fenómeno sociocultural profundamente
arraigado y con importante repercusión psicológica,
aunque varía en función del contexto. El atractivo
de la juventud suele ser indisociable de una cabellera esplendorosa. |